dios maorí del viento y las tormentas
Tāwhirimātea
Tāwhirimātea es el dios maorí del clima: controla el viento, los truenos, los relámpagos, las nubes y las tormentas. Su historia explica cómo el cielo y la tierra quedaron separados y por qué el mar, los bosques y los alimentos quedaron repartidos entre sus hermanos.
El mito
Según la tradición maorí, Tāwhirimātea es hijo de Ranginui, padre cielo, y Papatūānuku, madre tierra. Es el séptimo de sus setenta hijos, todos varones, y vive en el cielo junto a su padre y a su hermano, la estrella Rehua.
Los padres vivían abrazados, y entre ellos crecían sus hijos, que se cansaron de la oscuridad. Tūmatauenga propuso matar a los progenitores, pero Tāne prefirió separarlos: se tendió con la cabeza en la tierra y los pies en el cielo y los apartó. Tāwhirimātea se enfureció, creyendo que aquello era un intento de usurpar su reino, y pidió ayuda a su padre para declarar la guerra a sus hermanos. Reunió un ejército de vientos, nubes y lluvias y atacó primero a Tāne, arrasando sus bosques. Después castigó a Tangaroa, dios del mar, cuyos hijos huyeron y se refugiaron con Tāne. Persiguió a Rongo y Haumia, que se ocultaron en el regazo de su madre, y finalmente se enfrentó a Tūmatauenga, que lo detuvo clavando los pies en la tierra. Ninguno venció al otro, y Tāwhirimātea se retiró. Como castigo por su cobardía, Tūmatauenga inventó la caza, la pesca, la agricultura y otras artes para someter a los hermanos vencidos y dar alimento a los humanos. La guerra sigue, según el mito, y las inundaciones de tierra firme se atribuyen a las lluvias de Tāwhirimātea.
En el arte
