dios primordial griego de la luz del cielo superior
Éter
Éter es, en la mitología griega, una de las divinidades primordiales y la personificación del brillo del cielo diurno, la región luminosa del aire superior donde habitan los dioses. Su importancia reside en que los filósofos griegos lo racionalizaron después como uno de los elementos de la naturaleza.
El mito
Según la genealogía de Hesíodo, Éter es hijo de Érebo, la oscuridad, y de Nix, la noche, y hermano y consorte de Hemera, el día. Otros autores antiguos ofrecen versiones distintas: Acusilao hace nacer a Éter, Eros y Metis de la unión de Érebo y Nicte, y Teócrito lo presenta como padre de Eros junto a Nix. Aristófanes le atribuye la paternidad, por sí mismo, de las ninfas de las nubes, y Eurípides lo considera consorte de Gea, la Tierra.
En la tradición romana, Higino lo sitúa como hijo del Caos y de la Calígine, y junto a Día engendra a Terra, Caelus y Mare, es decir, la tierra, el cielo y el mar. Cicerón lo hace padre del primer Júpiter. En los textos órficos adquiere un papel cosmogónico: el Tiempo lo engendra junto al Caos y, en el Éter, se dispone un huevo de plata del que surge la luz y Fanes, el primogénito.
Frente a este Éter abstracto, Hesíodo distingue a Urano como el cielo propiamente dicho, de carácter más personal. En los poemas homéricos, en cambio, el Éter es la región por encima del aire donde viven los dioses y donde reina Zeus, la que da origen a las nubes y desde la que soplan los vientos. Como dios, su papel es escaso: aparece sobre todo dentro de relatos cosmogónicos o como progenitor de otras criaturas.
Legado
En la filosofía griega, los pensadores convirtieron al Éter mitológico en un elemento natural, el éter, una sustancia más pura y ligera que el aire y situada por encima de él. Ovidio describe esta región como la más alta y sutil, libre de la pesadez terrena, y Boccaccio lo recoge en clave alegórica como hijo de Nox y Érebo, interpretándolo a veces como el elemento del fuego.
Fuentes antiguas: Hesíodo, los poemas homéricos, Acusilao, Aristófanes, Eurípides, Higino, Cicerón y los textos órficos lo mencionan con genealogías y funciones diversas.