concepción egipcia del alma y de las partes de la persona
Componentes del ser humano en el Antiguo Egipto
Conjunto de partes corporales y espirituales que los egipcios atribuían a cada persona, como el ka, el ba o el ren. Entender este sistema explica por qué la momificación y los ritos funerarios eran tan importantes en el Antiguo Egipto.
El mito
Los antiguos egipcios creían que la persona no era una unidad simple, sino una combinación de partes, unas materiales y otras intangibles. La tradición sostenía que el dios Atum creó el mundo a partir del caos mediante su propia magia, y que esa magia tomó la forma del alma en cada ser humano.
El cuerpo, llamado jat, era un soporte inerte que debía conservarse para que el difunto siguiera existiendo. Junto a él actuaban el ka, la fuerza vital que Jnum modelaba en su rueda de alfarero y que se sostenía con comida y bebida, y el ba, la personalidad que salía de la tumba como un ave con cabeza humana para unirse al ka. El ib, sede de los pensamientos y las emociones, se pesaba frente al símbolo de Maat en el juicio de Osiris. El ren, el nombre, vivía mientras se pronunciara, y el sheut, la sombra, se representaba como una figura completamente negra. Cuando los ritos se cumplían y el difunto era considerado digno, se formaba el sah, un cuerpo espiritual capaz de tratar con las entidades del más allá, que a veces se temía como espíritu vengativo. El aj, cuerpo luminoso ligado a las estrellas, estuvo al principio reservado a faraones y dioses, y más tarde pudieron alcanzarlo también personas iniciadas.
Culto y religión
Ante las tumbas se dejaban ofrendas de comida y bebida para alimentar al ka. La momificación, reservada en un principio al faraón y extendida después a todos los difuntos, buscaba preservar el cuerpo: se limpiaba con natrón, se rellenaba de especias y se envolvía en lino. La ceremonia de apertura de la boca, representada en la tumba de Seti I, pretendía devolver el movimiento a cada parte del cuerpo para que pudiera actuar en el más allá. También se enterraban figuritas llamadas ushabtis, que representaban sirvientes encargados de atender al difunto.
Fuentes antiguas: Los Textos de los Sarcófagos y el Libro de los Muertos describen el destino del ba y del ka tras la muerte.
En el arte
