dios siciliano del fuego
Adrano
Adrano fue el dios del fuego de los sicilianos, venerado en toda la isla y sobre todo en la ciudad que lleva su nombre, cerca del Etna. Su figura resulta interesante porque refleja el encuentro de tradiciones indígenas, griegas y orientales en Sicilia.
El mito
Según la tradición, Adrano vivía bajo el monte Etna hasta que el dios griego Hefesto, al que los romanos llamaban Vulcano, lo expulsó de allí. Con ese relato, el fuego que habitaba en la montaña pasaba al dominio de otra divinidad, y Adrano quedaba desplazado a un papel secundario.
Según el lexicógrafo Hesiquio, Adrano fue padre de los Palicos, a quienes tuvo con su amante, la ninfa Talía. Las fuentes antiguas ofrecen pocos episodios concretos y apenas detallan hazañas, pero mantienen la imagen de un dios ligado a la montaña, al fuego y a una descendencia divina.
Culto y religión
Adrano era adorado en toda Sicilia, aunque su centro estaba en la ciudad homónima. Según el escritor Eliano, cerca de su templo se mantenía un millar de perros sagrados, que formaban parte de su culto.
Legado
Algunos comentaristas modernos han relacionado su nombre con el del dios persa Adar y con el del dios fenicio Adramelec, ambos asociados al sol o al fuego en general. La ciudad de Adrano, cerca del Etna, conserva hoy su nombre.
Fuentes antiguas: Eliano, que menciona los perros sagrados de su templo, y Hesiquio, que lo señala como padre de los Palicos.